viernes, 11 de noviembre de 2016

Nuestros años verde olivo

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Leí tiempo atrás, algunos textos de Roberto Ampuero (Valparaíso, Chile, 1953), entre los que se encontraban El último tango de Salvador Allende (2012), El caso Neruda (2008) y Nuestros años verde olivo (1999), no necesariamente en el orden indicado;  estas novelas, se refieren, de manera general, a un periodo relativo al proceso de gestación del golpe y el asalto al palacio de La Moneda; en esas andaba, tratando de  abordar de forma sistemática la obra de Ampuero; circunstancialmente en ese tiempo,  pasé una noche de guardia en el hospital tras una cirugía practicada a mi esposa; ella me platicó que una joven, madre reciente, le preguntó que si conocía el significado del nombre Neftalí, porque así quería nombrar a su hijo, el cual, pese a los cuidados, mostraba un precario estado de salud. Inmediatamente, lo asocié con nombre de Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto, quien como tal, dejara de existir para que en su nombre, Pablo Neruda, nos asombrara con su densa obra poética.
Esta coincidencia, junto con la lectura de la obra de Ampuero, trajo a mi memoria lo que en alguna ocasión había leído en una versión electrónica del periódico La Tercera: un amplio reportaje del periodista Javier Ortega elaborado tras la publicación de Nuestros años verde olivo lectura, que según recuerdo, me resultó gratificante;  este singular y exhaustivo trabajo periodístico, nos remite, nuevamente, a ese periodo particular de la historia chilena. Un texto confiable por la cantidad de fuentes y opiniones consultadas para su elaboración; describe acuciosamente la gestación del movimiento  del Frente Patriótico Manuel Rodríguez, y el impulso que recibió desde La Habana. 
Hay en la historia de Nuestros años verde olivo,  una riquísima fuente para conocer de cerca cuatro décadas de la historia no sólo chilena, sino de diferentes paises latinoamericanos que, increíblemente, parece que han desistido hablar de ello, de sus raíces gestadas en los movimientos de izquierda (sí, todo lo que  signifique o lo que pueda significar); o quizá por el agotamiento físico de los eternos referentes: Fidel, Raúl, Daniel.
Le respondí, finalmente, que Neftalí, necesariamente, tendría que estar acompañado de Eliécer, Eleciér Neftalí, la combianación de ambos nombres y su significado nos da una frase: "con la ayuda de Dios venceré".